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MARCHA EN ADUCCIÓN

La marcha en aducción o intrarrotación de los miembros inferiores es una alteración de la marcha en la que el niño camina con las puntas de los pies hacia dentro.

Por lo general se corrige antes de los 8 años de manera natural, a medida que las estructuras involucradas van madurando.

Es algo muy frecuente que se observa en los niños que empiezan a andar. La gravedad y el tratamiento de la marcha en aducción, dependerán de cuál sea la causa que la provoque.

La más frecuente en sus primeros pasos es el metatarsus adductus (metatarso aducto). El pie tiene forma curvada, como de media luna, debido a la colocación del bebé en el útero de su madre durante la gestación (especialmente en casos de poco líquido amniótico, en embarazos múltiples o con el bebé en posición podálica). Ocurre aproximadamente en un 0,2% de los niños recién nacidos.

Normalmente, el metatarso aducto evoluciona favorablemente por sí solo en los primeros 6 meses de vida. Si después de este periodo, el niño tiene aún una curva demasiado pronunciada y los pies poco flexibles, recomendamos que acuda al podologo para una valoración.

El metatarso aducto puede corregirse con estiramientos por parte de los padres o con el uso de correctores en la parte exterior del pie, que hagan que las partes blandas del pie se adapten a una forma normal.

Es posible que los pies del niño hayan mejorado pero todavía camine con los pies hacia dentro. Otra de las causas de la marcha en aducción, es la torsión tibial interna. Al igual que la anterior, suele desaparecer de manera espontánea antes de los 3 años. Se empieza a notar con los primeros pasos del niño, pues en los bebes, algo de torsión tibial es considerado normal.

Una tercera razón por la que se produce la marcha en aducción, es la torsión femoral medial o anteversión del fémur.

El ángulo formado entre el hueso del fémur y sus extremos ronda los 40 ó 50 grados al nacer. A medida que el niño crece, este ángulo aumenta hasta que, alrededor de los 7 años, comienza a decrecer para alcanzar los 15 ó 20 grados de un adulto normal.

La anteversión femoral se observa en niños alrededor de los 3-4 años de edad, no sólo por su forma de caminar, con las rodillas “mirándose”, sino también por detalles posturales como sentarse con las piernas en forma de L hacia fuera. Es recomendable corregirles en esta postura, para que en su lugar se sienten con las piernas cruzadas.

Otra postura que es recomendable evitar, es la de dormir boca abajo con los pies hacia dentro.

Además de estas recomendaciones posturales, la práctica de deportes que refuercen su musculatura y el uso de plantillas personalizadas, ayudarán a que el niño mejore en su adaptación a la marcha (camine con las puntas más hacia fuera) y la deformidad evolucione favorablemente.

El seguimiento continuo y el control de la evolución del niño por parte del podólogo son fundamentales para tratar con éxito la marcha en aducción.