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RODILLAS EN X (GENU VALGO)

Es probable que alguna vez se haya fijado en que las piernas de un niño muestran los tobillos separados a pesar de tener las rodillas juntas. Es lo que se conoce como rodillas valgas o “genu valgo“.

La forma en la que se colocan las piernas, es fundamental para la transmisión de las cargas desde el tronco hasta el suelo, pasando por las cadera, rodillas y pies; si la rodilla no está alineada, y se encuentra desviada hacia dentro, en este caso, se sobrecarga esa zona, pudiendo tener consecuencias no solo estéticas, sino que puede dar patologías por exceso de presión en esa zona.

Para valorar si la alineación es correcta o no, será necesario hacer una exploración física, donde será fundamental tener en cuenta la edad y el desarrollo del niño.

Esta postura, de piernas en “X”, es propia de niños entre los 3 y los 5 años, e irá desapareciendo de manera espontánea hasta los 7 años aproximadamente.

El proceso fisiológico del genu valgo que se considera dentro de los parámetros normales sería el siguiente:

  • Entre 3 y 4 años, el niño no tiene más de 20º de rodillas valgas
  • A partir de los 5 años, el niño no presenta más de 15º
  • Las disposición de las piernas debe ser simétrica. Si sólo una de las rodillas es la que presenta la desviación, es necesario acudir a consulta para descartar otras posibles causas y abordar el problema
  • Después de los 7 años las rodillas valgas no deben empeorar

Además, tras los 7 años el niño deberá presentar:

  • Un genu valgo de entre 5 y 9 grados (inferior en todo caso a 12º), que mantendrá el resto de su vida
  • Una separación intermaleolar (entre tobillos) de menos de 8 cm.

Las causas que provocan esta alteración rotacional son muy variadas desde enfermedades congénitas, displasias, alteraciones de la placa del crecimiento, alteraciones rotacionales, malos hábitos posturales…etc. También se dan características en el niño que pueden favorecer esta deformidad, como podrían ser el sobrepeso o la hiperlaxitud, que hace que la rodilla del niño reciba más peso o que tenga menos capacidad de soportarlo, respectivamente.

Es común que se asocie con un pie plano y puede dar sintomatología como tropiezos, caídas frecuentes, dolor de rodillas, fatiga…

El genu valgo se dará generalmente, bilateral, aunque es posible que aparezca de manera unilateral, debiendo prestar especial atención y seguimiento a estos casos.

Si el niño se queja de dolor en las rodillas o en la planta del pie, si sus rodillas chocan al correr o si la deformación persiste de manera marcada a medida que crece; es importante llevarlo al podólogo para una valoración.

Los adultos con genu valgo sin corregir son propensos a lesionarse y presentar problemas crónicos de rodillas como condromalacia u osteoartritis (artrosis), que conllevan dolor y problemas de movilidad.